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Publicado el 20-02-2025

Por todos es conocida y padecida la problemática actual en referencia al gran número de obras existentes en las medianas y grandes ciudades, relativas a la apertura y tapado de zanjas para todo tipo de conducciones (de agua, gas, electricidad, fibra óptica, telefonía, etc.).

El método tradicional utilizado para el tapado de la mayoría de las zanjas que se realizan, aunque sencillo, es laborioso y requiere el cumplimiento de las especificaciones, si lo que pretendemos es que el suelo modificado quede en las mismas condiciones a las que tenía en su estado original, a fin de evitar los continuos problemas de asentamientos que se producen a corto y mediano plazo.


Para evitar la aparición frecuente de estos problemas, el llenado de zanjas tiene que eliminar la formación de vacíos; el material de relleno debe poseer una capacidad portante suficiente para soportar el tránsito vehicular y realizarse sobre él una buena compactación con el fin de suprimir deformaciones que afecten a las estructuras circundantes.

Por este motivo es importante tener un cuidadoso control en:

  • Los materiales utilizados para el relleno, bien sean procedentes de la propia excavación o materiales granulares de aporte
  • El estado de las paredes de las zanjas, comprobando que no se han producido desplomes
  • Humedad relativa del ambiente
  • El proceso de compactación, controlando que el espesor sea el adecuado, que el equipo de compactación empleado es el correcto y que el grado de compactación es el requerido

En la práctica, no obstante, se producen serios inconvenientes debido a las propias dificultades de conseguir el material de relleno adecuado, lograr el nivel de compactación suficiente y uniforme en todas las capas, y el ineficiente control de ejecución, da como resultado muy a menudo asentamientos importantes y deformaciones que pueden ocasionar el hundimiento de los pavimentos, con los consiguientes problemas al tránsito circulante y los altos costos de reparación necesarios.

Estos inconvenientes pueden solventarse con productos más eficaces y rápidos como el empleo de un material cementício con características adecuadas para cumplir con los estrictos requisitos del material para rellenos. Son los denominados Rellenos de Densidad Controlada (Rellenos fluidos), que se caracterizan por que fluyen como líquidos y luego de su endurecimiento, dan lugar a estructuras muy estables de baja resistencia.

Por

Definición

El relleno fluido es un material auto-compactante de baja resistencia con una consistencia muy fluida, que soporta cargas como si fuera un sólido y se nivela sin emplear la varilla de compactación o emplear la vibración para alcanzar el 100 % de compactación. En la mayor parte de los casos, se trata que no sea más resistente que el suelo que lo rodea, después de haber alcanzado la resistencia final.

Los Rellenos fluidos no son hormigón, ni son utilizados para remplazar al concreto, ni a morteros de albañilería, pero tienen propiedades similares a ellos. No existen mezclas de trabajo preestablecidas, no obstante la base de los mismos son fundamentalmente mezclas de cualquier tipo de cemento

Otros términos para este material son Rellenos sin retracción, Rellenos de densidad controlada (RDC) o morteros fluidos.